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sábado, 18 de junio de 2016

LOS PUENTES EN LAS OBRAS DE EDVARD MUNCH

"Ya no debes pintar interiores con hombres leyendo y mujeres sentadas. Deben ser seres que respiren y sientan, que amen y sufran". E. Munch


Friedrich Nietzsche en el puente, 1906



Edvard Munch, considerado precursor de la tendencia expresionista, nació en Loten (Noruega) en 1863. Pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en Cristiania (la capital de Noruega, que a partir de 1924 se llamará Oslo). Cuando aún no había cumplido los cinco años, su madre murió a causa de tuberculosis. Nueve años más tarde, su hermana Sophie, dos años mayor que él, fallece de la misma enfermedad. Estos hechos ejercerán una influencia decisiva en su actividad artística. Sus tristes y angustiosas representaciones basadas en sus obsesiones y frustraciones personales abrieron el camino al desarrollo del expresionismo.



"La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me han seguido a lo largo de mi vida".



El expresionismo es una corriente artística que busca la expresión de los sentimientos y las emociones del autor más que la representación de la realidad objetiva. 


El expresionismo revela el lado pesimista de la vida generado por las circunstancias históricas del momento. La cara oculta de la modernización, la alineación, el aislamiento, la masificación, se hizo patente en las grandes ciudades y los artistas, creyeron que debían captar los sentimientos más íntimos del ser humano.

La angustia existencial es el principal motor de la estética de Munch. En él la expresión surge como resultado de su vida atormentada. Siente predilección por la figura humana y las relaciones personales. Le obsesiona la impotencia del ser humano ante la muerte y la identifica con la mujer. Tiene una visión negativa de la vida, de la indefensión, de la soledad humana y del sexo.



Jóvenes sobre el puente, 1900.


Una de las adolescentes, la más próxima a nosotros y vestida de blanco, se da la vuelta dejando de mirar la corriente de agua y concentrándose en sus pensamientos. Tiene la típica mirada que ponemos cuando miramos sin ver, cuando nuestra mente está ausente del entorno inmediato y se concentra absorta en otras ideas o situaciones lejanas. Es una mirada distraída, perdida, de meditación. De nuevo la soledad, la angustia vital y el pesimismo. El colorido es, también aquí, de una viveza espectacular.



Muchachas en el puente (1901)


De todas las versiones que realizó el noruego Edvard Munch de este paraje real de Oslo, ésta es quizás la más dramática, aunque a simple vista no sepamos decir muy bien por qué.

En esta obra, vemos el gigantesco árbol que da la nota sombría a las Muchachas en el puente (1901), formando un gran espacio en un verde oscuro que casi eclipsa al sol, y cuya sombra sobre el río parece acercarse siniestramente hacia las jóvenes, que simbólicamente están vestidas de blanco (pureza), rojo (sangre, pecado) y verde (muerte).


Las líneas sinuosas, a veces mareantes de Munch, recrean un ambiente de cierta angustia, como si de una pesadilla se tratase. Las chicas no hablan, no se comunican, solamente observan en silencio, reflexionan sobre el sentido de la existencia, o sobre las contradicciones de la vida, o sobre la soledad. 


El tema del puente y las muchachas refleja los breves veranos del norte, con sus luces nítidas que exaltan colores esmaltados y que son reproducidos con un sentido de fugacidad: se contratan momentos de suspensión con la contemplación, la belleza de la juventud en la plenitud de la existencia como inevitablemente efímeras.



Muchachas en el puente, 1900

Tres damas en el puente, 1903

Mujeres en el puente, 1902


Munch fue un adelantado del movimiento expresionista. Su obra simboliza la soledad humana, las escasas fuerzas del hombre en comparación con las de la Naturaleza, del amor y de la muerte. 




Mujeres en el puente, 1902

Señoras en el puente, 1903



El pintor decía de sí mismo que, del mismo modo que Leonardo da Vinci había estudiado la anatomía humana y diseccionado cuerpos, él intentaba diseccionar almas. Por ello, los temas más frecuentes en su obra fueron los relacionados con los sentimientos y las tragedias humanas, como la soledad, la angustia, la muerte y el erotismo. 




Desesperanza, 1892

Árboles en la costa, 1904



Edvard Munch (1863-1944). Pintor y grabador Expresionista.

Sus frases más célebres:



"No voy a pintar más interiores con hombres leyendo y mujeres tejiendo. Voy a pintar la vida de personas que respiran, sienten, sufren y aman".


"Una obra de arte sólo puede venir desde el interior del hombre. El arte es la forma de la imagen que se forma sobre los nervios, el corazón, el cerebro y los ojos del hombre". 


"La forma en que uno ve depende también de un estado emocional de la mente. Esta es la razón por la que un motivo puede ser visto de muchas maneras, y esto es lo que hace que el arte sea tan interesante".


"La pausa en que el mundo entero se detiene en su órbita/ Tu rostro encarna toda la belleza del mundo/ Tus labios, carmesíes como fruta en la sazón, se entreabren como en un gesto de dolor/ La sonrisa de un cadáver/ Ahora la vida y la muerte se dan la mano/ Se ha engarzado la cadena que une los miles de generaciones pasadas a los miles de generaciones por venir".


"La naturaleza no es sólo lo que es visible para el ojo - sino que también muestra las imágenes interiores del alma - las imágenes de la parte posterior de los ojos".


"El arte deriva de un deseo de la persona para comunicarse con otro".




Fuentes:




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