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domingo, 5 de noviembre de 2017

ESPEJOS - EDUARDO GALEANO

"La impunidad es hija del olvido"





Os dejo fragmentos de este maravilloso e indispensable libro de Galeano:



Hipatia

-Va con cualquiera- decían, queriendo ensuciar su libertad.


-No parece mujer- decían, queriendo elogiar su inteligencia.


Pero numerosos profesores, magistrados, filósofos y políticos acudían desde lejos a la Escuela de Alejandría, para escuchar su palabra.

Hipatia estudiaba los enigmas que habían desafiado a Euclides y a Arquímedes, y hablaban contra la fe ciega, indigna del amor divino y del amor humano. Ella enseñaba a dudar y a preguntar. Y aconsejaba:

-Defiende tu derecho a pensar. Pensar equivocándote es mejor que no pensar.

¿Qué hacía esa mujer hereje dictando cátedra en una ciudad de muchos cristianos?

La llamaban bruja y hechicera, la amenazaban de muerte.

Y un mediodía de marzo del año 415, el gentío se le echó encima. Y fue arrancada y acuchillada. Y en la plaza pública la hoguera se llevó lo que quedaba de ella.

- Se investigará- dijo el prefecto de Alejandría.


***


Argumentos de la fe

Durante seis siglos, en varios países, la Santa Inquisición castigó a los rebeldes, a los herejes, a las brujas, a los homosexuales, a los paganos...

Muchos fueron a parar a la hoguera; y con leña verde ardieron los condenados al fuego lento. Y muchos más fueron sometidos a tortura. Éstos eran algunos de los instrumentos utilizados para arrancar confesiones, corregir convicciones y sembrar pánicos:


el collar de púas,
la jaula colgante,
la mordaza de hierro que evitaba gritos incómodos,
la sierra que lentamente te partía por la mitad,
los torniquetes estrujadedos,
los torniquetes aplastacabezas,
el péndulo rompehuesos,
la silla de pinchos,
la larga aguja que penetraba en los lunares del Diablo,
las garras de hierro que desgarraban la carne,
las pinzas y tenazas calentadas al rojo vivo,
los sarcófagos con clavos adentro,
las camas de hierro que se estiraban hasta descoyuntar las piernas y los
brazos,
los azotes de puntas de ganchos o de cuchillas,
los toneles llenos de mierda,
el brete, el cepo, las poleas, las argollas, los garfios,
la pera que se abría y desgarraba la boca de los herejes, el culo de los
homosexuales y la vagina de las amantes de Satanás,
la pinza que trituraba las tetas de las brujas y de las adúlteras,
el fuego en los pies y otras armas de la virtud.


***


Peligro en el camino

Alrededores de Sevilla, invierno de 1936: se acercan las elecciones españolas.

Anda un señor recorriendo sus tierras, cuando un andrajoso se le cruza en el camino.

Sin bajarse del caballo, el señor lo llama y le pone en la mano una moneda y una lista electoral.

El hombre deja caer las dos, la moneda y la lista, y dándole la espalda dice:

—En mi hambre, mando yo.



***


Guernica

París, primavera de 1937: Pablo Picasso despierta y lee.

Lee el diario mientras desayuna, en su taller.

El café se le enfría en la taza.

La aviación alemana ha arrasado la ciudad de Guernica. Durante tres horas, los aviones nazis han perseguido y ametrallado al gentío que huía de la ciudad en llamas.

El general Franco asegura que Guernica ha sido incendiada por dinamiteros asturianos y pirómanos vascos enrolados en las filas comunistas.

Dos años después, en Madrid, Wolfram von Richthofen, comandante de las tropas alemanas en España, acompaña a Franco en el palco de la victoria: matando españoles, Hitler ha ensayado su próxima guerra mundial.

Muchos años después, en Nueva York, Colin Powell pronuncia un discurso, en las Naciones Unidas, anunciando la inminente aniquilación de Irak.

Mientras él habla, el fondo de la sala no se ve, Guernica no se ve. La reproducción del cuadro de Picasso, que decora la pared, ha sido completamente cubierta por un enorme paño azul.

Las autoridades de las Naciones Unidas han decidido que ése no es el acompañamiento más adecuado para la proclamación de una nueva carnicería.


***


Las cárceles más baratas del mundo

Franco firmaba las sentencias de muerte, cada mañana, mientras desayunaba.

Los que no fueron fusilados, fueron encerrados. Los fusilados cavaban sus propias fosas y los presos construían sus propias cárceles.

Costo de mano de obra, no hubo. Los presos republicanos, que alzaron la célebre prisión de Carabanchel, en Madrid, y muchas más por toda España, trabajaban, nunca menos de doce horas al día, a cambio de un puñado de monedas, casi todas invisibles. Además, recibían otras retribuciones: la satisfacción de contribuir a su propia regeneración política y la reducción de la pena de vivir, porque la tuberculosis se los llevaba más temprano.

Durante años y años, miles y miles de delincuentes, culpables de oponer resistencia al golpe militar, no sólo construyeron cárceles. Fueron también obligados a reconstruir pueblos derruidos y a hacer embalses, canales de riego, puertos, aeropuertos, estadios, parques, puentes, carreteras; y tendieron nuevas vías de tren y dejaron los pulmones en las minas de carbón, mercurio, amianto y estaño.

Y empujados a bayonetazos erigieron el monumental Valle de los Caídos, en homenaje a sus verdugos.


***


Fotos: Un hongo grande como el cielo

Cielo de Hiroshima, agosto de 1945.

El avión B-29 se llama Enola Gay, como la mamá del piloto.

Enola Gay trae un niño en la barriga. La criatura, llamada Little Boy, mide tres metros y pesa más de cuatro toneladas.

A las ocho y cuarto de la mañana, cae. Demora un minuto en llegar. La explosión equivale a cuarenta millones de cartuchos de dinamita.

Allí donde Hiroshima era, se alza la nube atómica. Desde la cola del avión, George Carón, fotógrafo militar, dispara su cámara.

Este inmenso, hermoso, hongo blanco, se convierte en el logotipo de cincuenta y cinco empresas de Nueva York y del concurso de Miss Bomba Atómica, en Las Vegas.

En 1970, un cuarto de siglo después, se publican por vez primera algunas fotos de las víctimas de las radiaciones, que eran secreto militar.

En 1995, la Smithsonian Institution anuncia en Washington una gran exposición sobre las explosiones de Hiroshima y Nagasaki.

El gobierno la prohíbe.


***


La educación en tiempos de Franco

Andrés Sopeña Monsalve ha hecho un repaso de sus libros escolares:

* Sobre los españoles, los árabes y los judíos: Proclamemos también en alto que España no ha sido nunca un país atrasado, pues desde los primeros tiempos realizó inventos tan útiles como la herradura, que enseñó a los pueblos más adelantados de la tierra.
Aunque los árabes, al venir a España, eran simples y feroces guerreros del desierto, el contacto con los españoles despertó en ellos ilusiones de arte y saber.
En varias ocasiones, los judíos habían martirizado a niños cristianos con horrendos suplicios. Por todo esto, el pueblo les odiaba.

* Sobre América: Un día se presentó a Doña Isabel la Católica un marinero, que se llamaba Cristóbal Colón, diciéndole que él quería recorrer los mares y buscar las tierras que hubiera en ellos y enseñar a todas las gentes a ser buenos y rezar.
A España le dio mucha pena de aquellas pobres gentes de América.

* Sobre el mundo: El Inglés y el francés son lenguas tan gastadas, que van camino de una disolución completa.
Los chinos no tienen descanso semanal y son fisiológica y espiritualmente inferiores a los demás hombres.

* Sobre los ricos y los pobres: Como todo está cubierto de nieve y hielo, los pajaritos no pueden encontrar nada y ahora son pobres. Por esto les doy de comer, de la misma manera que los ricos sostienen y alimentan a los pobres.
El socialismo organiza a los pobres para que destruyan a los ricos.

* Sobre la misión del generalísimo Franco: Rusia había soñado con clavar la hoz ensangrentada de su emblema en este hermoso pedazo de Europa, y todas las masas comunistas y socialistas de la tierra, unidas con masones y judíos, anhelaban triunfar en España... Y entonces surgió el hombre, el salvador, el Caudillo. Encomendar al pueblo, que no ha estudiado ni aprendido el difícil arte de gobernar, la responsabilidad de dirigir un Estado, es una insensatez o una maldad.

* Sobre la buena salud: Los excitantes como el café, el tabaco, el alcohol, los periódicos, la política, el cine y el lujo minan y gastan sin cesar nuestro organismo.


***


La justicia en tiempos de Franco

Arriba, en lo alto del estrado, enfundado en su toga negra, el presidente del tribunal. A la derecha, el abogado. A la izquierda, el fiscal.
Escalones abajo, el banquillo de los acusados, todavía vacío. Un nuevo proceso va a comenzar.

Dirigiéndose al ujier, el juez, Alfonso Hernández Pardo, ordena:

—Que pase el condenado.




ESPEJOS, fragmentos- (Eduardo Galeano)



Si quieres leer más sobre el libro, pincha en este enlace:




*.- Esta entrada la hice en 2011 y la actualizo hoy



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