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domingo, 16 de agosto de 2015

WILLIAM MORRIS - ARTE Y SOCIALISMO - AGITADOR SOCIAL QUE ANHELABA LA CONSTANTE ASPIRACIÓN A LA BELLEZA


"Además del deseo de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio hacia la civilización moderna". (William Morris)

Esta frase lapidaria, es la que nos saluda nada más coger este libro de William Morris (1934-1896). En él, el lector encontrará tres conferencias de este peculiar inglés: "Cómo vivimos y cómo podríamos vivir", "Trabajo útil o esfuerzo inútil" y "El arte bajo la plutocracia". 

William Morris, hijo inequívoco y rebelde de la revolución industrial, es un caso privilegiado. Nacido en 1834 y muerto en 1896, su vida transcurrió paralela al victorianismo que convirtió a Inglaterra en la fábrica del mundo y consagró la hipocresía como sustento moral de la sociedad.


En el siglo XIX, en Inglaterra, se levantaban cientos de fábricas que anunciaban la entrada a un nuevo mundo lleno de máquinas y humo, y donde muchos oficios quedarían desposeídos de su cometido de crear arte popular, belleza y satisfacción. De esto habló durante gran parte de su vida William Morris. Este renacentista se reveló ante el paisaje que veía que estaba construyendo el nuevo capitalismo industrial y denunció la vulgaridad que suponía la producción en masa y el imperio del diseño estandarizado.


Diseño textil de William Morris


El esteta y agitador social hablaba de la constante aspiración a la belleza, la realización personal a través del trabajo, la justicia social y la plenitud de la vida. 

El sistema de producción capitalista, como predijo, no ha prestado la más mínima atención a estos valores. Por eso el pensamiento de Morris tiene hoy la misma vigencia que el día que lo expresó en sus conferencias y lo escribió en sus ensayos hace casi dos siglos. Su aspiración a un trabajo que ennoblezca la vida humana en vez de empobrecerla y esclavizarla es, también, absolutamente actual.





Releyendo el libro he encontrado el siguiente texto que, a pesar de que tiene más de 100 años, me parece de lo más vigente:


".. Y de nuevo la palabra arte me lleva a plantearme mi última exigencia, y es que el ambiente material que nos rodee sea agradable, generoso y bello; sé que es una exigencia ambiciosa, pero les diré que, si no puede ser satisfecha, si toda comunidad civilizada no puede proporcionar ese ambiente a todos sus miembros, no quiero que el mundo prosiga; la existencia del hombre habrá sido mera miseria. No creo que, bajo las actuales circunstancias, sea posible hablar con demasiada vehemencia sobre este asunto. Pero estoy seguro de que llegará el día en que la gente encuentre difícil de creer que una comunidad rica como la nuestra y con tal dominio sobre la naturaleza exterior, haya podido someterse a una vida tan mezquina, andrajosa y sucia como la nuestra.

Y, de una vez por todas, no hay nada en nuestras circunstancias, salvo la persecución del beneficio, que nos arrastre a ello. Es el beneficio el que amontona a los hombres en enormes e imposibles aglomeraciones llamadas ciudades, por ejemplo; es el beneficio el que allí los hacina en barrios cerrados, sin jardines ni espacios abiertos; es el beneficio el que no toma la más mínima precaución contra la inmersión de distritos enteros en nubes de humos sulfurosos, que transforman hermosos ríos en inmundas cloacas; el que condena a vivir a todos, salvo a los ricos, apretujados en viviendas estúpidamente reducidas en el mejor de los casos, porque en el peor, no hay ni siquiera palabras para designar tal ruindad.

Me parece casi increíble que podamos soportar tan crasa estupidez; pero sé que no lo haríamos si pudiéramos remediarlo. No la soportaremos cuando los obreros se quiten de la cabeza que son un mero apéndice del proceso de creación de beneficios, que cuanto más beneficios se obtengan, mayores empleos y salarios más altos tendrán y que, por lo tanto, toda la inmundicia increíble, el desorden y la degradación de la civilización moderna son signos de su prosperidad; lejos de ello, son los signos de su esclavitud. 

Cuando hayan dejado de ser esclavos exigirán, como lo más natural del mundo, que cada hombre y que cada familia sea alojada con holgura; que cada niño pueda jugar en un jardín cercano a la casa de sus padres; que las casas, por su evidente decencia y orden, puedan ser ornamentos de la naturaleza y no desfiguraciones de ella, porque es casi seguro que la decencia y el orden mencionados, cuando lleguen a ser habituales, llevarán con casi toda certeza a la belleza en la construcción. 

Todo esto supondría, por supuesto, que las gentes –es decir, la sociedad en su conjunto- debidamente organizadas, en posesión plena de los medios de producción, no como propiedad individual, sino empleados por todos según lo exija la ocasión; y no sólo en esos términos es posible; en cualesquiera otros la gente será arrastrada a acumular riquezas privadas para sí misma, y la consecuencia será una vez más el derroche de los bienes de la comunidad y la perpetuación de la división de clases, lo que significa guerra y despilfarro continuos.." 


(William Morris. fragmento del libro Cómo vivimos y cómo podríamos vivir)




William Morris, escritor, poeta y artesano inglés, reformador social, diseñador y artista inglés que a través de su obra literaria, teórica y artística intentó la renovación de la cultura recuperando el espíritu de las artes y oficios medievales. Como diseñador y artesano, su obra ejercería gran influencia en el diseño de libros, en el arte de la impresión, en las artes visuales y en el diseño industrial del siglo XIX. Su ideario social, de signo utopista, quedó recogido en escritos teóricos y en novelas como "Noticias de ninguna parte". Fue un destacado activista del movimiento Arts and Crafts y simpatizante del prerrafaelismo.

Estuvo casado con Jane Morris (Jane Burden), musa de casi todos los cuadros de su amigo y pintor Dante Rossetti, musa de los prerrafaelitas.

En 1885 fundó la Liga Socialista y dirigió un diario de la misma, The Commonweal; pero, poco a poco, se convenció de que su buena fe era incompatible con la vida política. Abandonó entonces la Liga, apoyándola, sin embargo, románticamente hasta su muerte. De estos años son sus trabajos de tema social: dos novelas (una de ellas utópica, Noticias de ninguna parte) y los Chants for Socialists, que son una historia del socialismo.

El autor de estos tres libros fue un hombre que se caracterizó por una fuerza germinadora y generadora que es inevitable no admirar: poeta, articulista, ensayista, conferenciante, activista político, pintor y pionero en el diseño de tejidos. 

Facetas todas ellas, que en distintos niveles trabajaban al servicio de un mismo ideal: enfrentarse a la revolución industrial, reaccionar contra lo que ella estaba generando. Y es que Morris la acusa de haber convertido todo trabajo, toda producción, en un ejercicio que aniquila al individuo: de él sólo se espera que cubra su función en el engranaje de la fábrica, que repita siempre los mismos movimientos, que destierre toda creatividad. El resultado es una maquinización de la carne y del espíritu, un embrutecimiento que sólo es explicable desde los beneficios que aquel que no trabaja recoge.


Retratos, muebles, libros, carteles, textiles, joyas y poemas

Poema:

El amor es suficiente: 
aunque el mundo disminuya, y los bosques no tengan voces salvo la voz de la pena,
aunque el cielo sea demasiado negro para que los débiles ojos perciban el rubor dorado de las flores creciendo debajo,
aunque las colinas sean pilares de sombras, y el mar una maravilla oscura, y ese día dibuje un velo sobre todos los hechos pasados,
sus manos no harán temblar, sus pies no harán vacilar; el vacío no agotará ni el miedo alterará estos labios y estos ojos de amante y amado.


William Morris 



La bella Isolda (1858), mejor conocida como La reina Ginebra, es la única pintura al óleo conservada de William Morris


Diseños textiles





Alfombra de Lana Diseño William Morris

Tipografía de William Morris. Morris funda Kelmscott Press en 1891 donde produce trabajos originales así como reimpresiones de los clásicos, siendo su obra más conocida The Chaucer.


Walter El Dorado decide escapar de una vida de frustraciones y llega a una lejana y extraña tierra habitada por seres enigmáticos, enanos, doncellas, hombres, osos... al frente de una pequeña expedición de robinsones. Una genuina historia fantástica.





Manifiesto de la Socialist League (1885)


Morris comparte con los socialistas su idea de que la clase privilegiada, poseedora de los medios de producción, debe desaparecer: "Todos deben trabajar según su capacidad y producir así lo que consumen".

Incluso el autor propone una definición de socialismo, que retomará en numerosas ocasiones:

"Un estado de la sociedad en que no haya ni ricos ni pobres, ni dueños ni esclavos, ni ociosos ni oprimidos, ni intelectuales de mente enferma ni trabajadores de espíritu decaído; en una palabra, en la que todos los hombres vivan en igualdad de condiciones, se ocupen de sus asuntos si desperdiciar nada y con la convicción plena de que dañar a uno significa dañar a todos…, la realización de la palabra comunidad"


Diseño de William Morris (1862)


"El arte que he estado ayudando a crear se hundiría al morir los pocos que realmente nos preocupamos de él, y que una reforma artística basada en el individualismo está llamada a perecer con los individuos que la hayan iniciado".

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