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lunes, 3 de octubre de 2011

¿ QUÉ SIGNIFICA SER ANDALUZ ?

(En honor a ese modo de expresión lleno de frescura y espontaneidad de mis amigos andaluces)
Por Abraham Sabido Álvarez

El compañero y amigo Fernando Repiso, no sé aún por qué recónditas y esotéricas razones, me pide que escriba un artículo sobre el significado de ser andaluz, y auque me entusiasma el tema y me place la confianza que deposita en mí, he de poner en guardia a los posibles lectores que mis deslavazadas ideas provienen de lecturas, pensamientos y sentimientos que bullen en mi mente desde hace bastante tiempo y que están todavía poco claros para orientar a nadie. Inicio, pues, el tema con una serie de pinceladas y giros sobre “lo andaluz”, ya que lo soy de nacimiento, existencia y complacencia, con la conciencia clara de que vosotros sabéis del asunto más que el elegido para desarrollarlo.


Como dice el celebrado himno que canta la parroquia sevillista, “cuentan las lenguas antiguas...” que cuando se aposentó en nuestras tierras la dueña del mundo: “Roma triunfante en ánimo y nobleza”; no pasó mucho tiempo sin que saliera de la llamada por ellos Bética, provincia senatorial, un fuerte impulso renovador que fecundó e impregnó el Imperio romano con savia de nuestro pueblo : Séneca, Trajano, Adriano, en el aspecto humano y en el aspecto económico, minerales, cereales, aceite y vino. Qué os voy a contar, aunque grato es recordarlo. Para mayor abundamiento: visigodos que en tan poco tiempo de estancia nos deja el saber andaluz y universal de San Isidoro,… y árabes, de quienes recibimos el nombre, Al-Ándalus, a estos hay que echarles de comer aparte. Nuestra relación con los árabes, y también con los judíos data de muchos siglos. En este período Andalucía llega al más alto grado de refinamiento cultural de la época en todos los aspectos; no olvidemos que desde aquí se traduce y transmite toda la filosofía griega a los confines de Europa, de donde nace después la ciencia moderna.

La epopeya de América y su descubrimiento sale de Andalucía. Son grandes siglos de expansión colonial; la lengua que se habla en esos pueblos hermanos de vocablos y entonación es andaluza. Otros estilos como el barroco, el romanticismo, tienen un profundo desarrollo e impronta en nuestras ciudades, de hecho se habla de un barroco andaluz y de un esplendor del renacimiento en Andalucía.

Las Cortes y la primera Constitución democrática, la Pepa, se fraguan en Cádiz; cuando Italia introduce las ideas anarquistas por Cádiz, ya en Jerez existían las Comunas y hasta el incontestable catedrático Manuel Ruiz Lagos afirma existir en Andalucía un socialismo “indígena” o autóctono,… y un largo etcétera que todos conocéis y que me limito a recordar.

Dicen que cuando las tropas napoleónicas traspasaron Despeñaperros y vieron por primera vez las tierras andaluzas, les produjo tal efecto de entusiasmo que poniéndose de rodillas descargaron sus fusiles al cielo en salvas y saludos de admiración. Parece un mito pero no me sorprende.

¿Es posible que después de esta pequeña panorámica por las alamedas del pasado, tengamos los andaluces esa fama de vagos, pasivos, indiferentes, influenciables y sin intervenir de una forma determinante en la historia?. Más bien diría lo contrario; sostengo la teoría de que Andalucía y los andaluces, hemos influido y aportado más a los pueblos y culturas que aparentemente nos han invadido, que cualquier otro pueblo de España.

No es cierto que Andalucía se romanizó, que se arabizó, que se hiciera castellana,… pues todas las sociedades, pensamientos, culturas o creencias se andaluzaron o tomaron de aquí lo que les sirvió para sus brillos.

Sin embargo, y así nos va, hemos recibido poco en contrapartida, y al decirlo no me mueve el rencor, ni el resentimiento, sino un poco de tristeza por la falta de comprensión. Para el que suscribe, ser andaluz y vivir en esta bendita tierra es una gracia, un don regalado, una maravillosa suerte del destino, de la providencia, de Dios o como le queramos llamar según las creencias o descreencias de cada cual.

-Algunos rasgos de nuestra cultura-

Cultura es primariamente, según algunos autores, un sistema de actitudes ante la vida que tenga sentido y eficacia. Podríamos decir que una cultura consigue resolver los problemas vitales mediante un repertorio de actitudes, maneras, comportamientos y visión de la realidad que se van desarrollando en un pueblo a través de sus historias, las mismas que hacen su Historia.

La cultura andaluza es una de las más antiguas de Europa, y es de todos los pueblos españoles el que posee una cultura más propiamente suya. Es, el andaluz, uno de los pueblos que mejor se conocen y se saben a sí mismo.

Nuestra cultura, si hacemos caso de ciertas teorías, tiene características fundamentalmente campesinas, sus raíces se hincan en campo, es agraria. Lo peculiar no es que se cultive el campo, si no que la agricultura sirve de inspiración para el cultivo de la persona.

La táctica que se ha empleado siempre en Andalucía ante el ataque brutal ha sido ceder de manera que el agresor no encuentre fuerza donde apoyar su ímpetu y cae este por sí mismo en la deleitosa blandura y encanto de la refinada y suavísima manera de ver la vida del andaluz.

http://plqhq.blogspot.com/2011/10/que-significa-ser-andaluz.html

DATOS SOBRE MERCEDES SOSA Y SUS CANCIONES. ... Omar Montilla


Haidée Mercedes Sosa llamada cariñosamente "La Negra", nació en San Miguel de Tucumán, Argentina, el 9 de Julio de 1935; curiosa jugada del destino: un par de semanas antes de su llegada a la vida, Argentina había perdido en Colombia a su más grande cantor de tangos: Carlos Gardel.
En la adolescencia llegó a ser profesora de danzas nativas; también cantaba. En Octubre de 1950, oculta bajo el seudónimo de Gladys Osorio, participó de un concurso radial y ganó un contrato por dos meses de actuación en la emisora LV12 de Tucumán. Radicada en Mendoza, debutó discográficamente con un trabajo independiente: "Canciones con fundamento". Poco después consiguió cantar por primera vez en el Festival de Cosquín, gracias a la generosidad del ya entonces famoso cantor Jorge Cafrune. En ese mismo año, 1965, grabó con una juvenil voz el único tema de la obra conceptual "Romance de la muerte de Juan Lavalle" de Ernesto Sábato y Eduardo Falú.


Mercedes Sosa por Oswaldo Guayasamín


En 1966 dio a conocer "Yo no canto por cantar", el álbum con el que inició su vinculación con la empresa Polygram - actualmente Universal-. En 1967, cuando ya iba por el tercer disco -el segundo fue "Hermano", su sucesor, "Para cantarle a mi gente", comenzó a viajar por el mundo. Cantó en Miami, Lisboa, Roma, Varsovia, Leningrado, Kislovo, Sochi, Gagri, Bakú y Tifilis. En esa gira conoció a Ariel Ramírez, el compositor de "Misa Criolla", quien le propuso que fuera la voz de su obra "Mujeres Argentinas", y ella aceptó. Este disco lo grabó en 1969, poco después de que se conociera su álbum "Con sabor a Mercedes Sosa".
Por entonces era común que fuera censurada en la radios oficiales debido a la reforma radical que imponía por medio de sus canciones frente a la represión social que se vivía en ese momento en la República Argentina.
En 1970 participó en el filme "El Santo de la Espada", de Leopaldo Torre Nilsson, sobre la vida del General José de San Martín, Padre de la Patria de los Argentinos, y dio a conocer otros discos importantes en su carrera, "El grito de la tierra" y "Navidad con Mercedes Sosa". Al año siguiente lanzó "La voz de Mercedes Sosa" y "Homenaje a Violeta Parra". En esa misma temporada volvió al cine en el papel de Juana Azurduy en el film "Güemes" (La tierra en armas).
En 1972, cuando su arte sufría el constante jaqueo de la censura impuesta por el gobierno militar, se publicó "Hasta la Victoria", un disco cargado de contenido social y político. También en ese año le puso voz a la "Cantata Sudamericana". "Mercedes Sosa" y "Traigo un pueblo en mi voz" aparecieron en 1973, año del convulsionado regreso a la democracia.
En 1976, cuando los militares ya habían dado otra vez el golpe de Estado, se publicó "Mercedes Sosa".
En 1979 se publicó "Serenata para la tierra de uno"; en medio de la violencia seguía cantándole a la vida. Pero el hostigamiento fue insoportable. Luego de ser detenida durante un concierto en la ciudad de La Plata, junto a 350 espectadores, debió exiliarse. Primero vivió en París y al año siguiente, en 1980, se instaló en Madrid. Mercedes pudo desarrollar, en sus años de exilio, una intensa actividad artística internacional.
El 18 de Febrero de 1982 pudo volver a cantar ante el público argentino en el teatro Ópera de Buenos Aires acompañada por los más destacados músicos locales como León Gieco y Charly García. La democracia volvió a Argentina cuando el álbum doble de "Mercedes Sosa en Argentina" fue grabado en vivo durante los conciertos de su retorno, el mayor suceso de ventas del mercado local. Ese éxito quedó demostrado en el estadio de fútbol de Ferrocarril Oeste para un par de conciertos. Durante ese espectáculo se filmaron imágenes para el largometraje documental "Como un pájaro libre", que le fue dedicado.
Después de publicar los álbumes "Como un pájaro libre" y "Mercedes Sosa", y ya reinstalada en su casa de Buenos Aires, cantó en el Lincoln Center y el Carnigie Hall Norteamérica, en el Mogador francés y también en numerosos escenarios argentinos.
En 1984 lanzó ¿"Será posible el sur?", otra obra antológica, y poco antes de la Navidad protagonizó el espectáculo "Corazón Americano". En la siguiente temporada sumó dos títulos importantes en su discografía. Por un lado volvió a dar un significativo apoyo a los compositores de su país con "Vengo a ofrecer mi corazón", en el que registró el tema "Razón de vivir" y "Madre de madres", "Entre a mi pago sin golpear" y "Canción para Carito".
En 1986 realizó una extensa gira por Alemania y Europa Central y cantó en los Estados Unidos, y además celebró 25 recitales en Brasil. En medio de aquellas giras, se editó "Mercedes Sosa ‘86" y "Mercedes Sosa ‘87".
En el ‘88 lanzó "Amigos Míos", un disco compilado. En ese mismo año incursionó como productora, organizando el memorable espectáculo "Sin Fronteras". En 1989 recibió la medalla de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Francesa.
En 1990 apareció "Mercedes Sosa en vivo en Europa", y siguió viajando. Poco después dio a conocer "De mí", un álbum con registros en vivo. El 1 de Abril de 1992 en el Salón Dorado del Consejo Deliberante porteño fue declarada Ciudadana Ilustre de Buenos Aires. Fue declarada Visita ilustre de Texas y de Houston, por el gobernador del estado y por el alcalde de la ciudad. A comienzos de 1993 cruzó nuevamente Los Andes para participar en el festival Internacional de Viña del Mar. En Noviembre se publicó la compilación "Mercedes Sosa 30 años" que volvió a posicionarla en los primeros puestos. El suceso lo repitió con su siguiente álbum, "Gestos de Amor", que apareció en 1994, y llegó a ser Disco de Platino. Luego cantó en representación de América en el segundo concierto de Navidad realizado en la Sala Nervi del Vaticano.
En 1996 hizo la presentación en Buenos Aires de "Escondido en mi País".
No terminó bien el año. En la primavera sufrió un agravamiento de dolencias en su físico. Por eso con un cuadro de depresión enmascarada, pasó cinco meses en cama, con una deshidratación que la hizo perder más de 30 kilos. Estuvo al borde de la muerte. Luego de medio año de sufrimiento, volvió a cantar en un disco notable, titulado significativamente "Al despertar". Ese trabajo mereció el Premio Gardel de la crítica especializada de Argentina como el disco del año, durante una ceremonia en la que también fue distinguida como la Mejor Artista de folklore de la temporada. Además de las distinciones ya mencionadas ha sido declarada Ciudadana ilustre de Tucumán, ha recibido la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania, la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador, la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú en reconocimiento a sus 30 años de difusión del canto latinoamericano, el Premio ACE 1993 por su disco Sino, y el Martín Fierro 1994 al mejor show musical en televisión.
También se ha hecho acreedora del Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaria Regional para América Latina y el Caribe, del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO; del Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas, que la distinguió poco antes de una actuación en el Lincoln Center de Nueva York por su labor en defensa de los derechos de la mujer, del Konex de Platino 1995 a la Mejor Cantante Femenina de Folklore y del Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década.
Además, ha recibido el halago de ser incluida por la Conferencia de la Mujer, de la Secretaria General de la Naciones Unidas en la colección discográfica "Global Divas".
A poco de fin de milenio, totalmente recuperada de su enfermedad, sigue en actividad. En 1999 ha retomado a las intensas giras internacionales. Alternando con multitudinarias actuaciones en la Argentina, ha cantado en México, Guatemala, El Salvador y otros países centroamericanos. En Julio acompañó a Charly García en un concierto ante público de rock en el DF de México, y entre Setiembre y Octubre realizó una importante gira por Inglaterra, Israel, Alemania, Suiza, Austria y Holanda. Poco después, en México, las máximas autoridades de UNICEF le entregaron las credenciales que la acreditaban como Embajadora de Buena Voluntad de la organización para América Latina y el Caribe. Y sigue su vida de cantora. En el año 2000 graba "Misa criolla" y en 2001 "Acústico", material tomado de varios recitales que La Negra brindó en el Teatro Gran Rex.
En 2002 se une a León Gieco y Víctor Heredia y presentan una serie de shows bajo el nombre de "Argentina quiere cantar".
En el 2003 comenzó a trabajar en un libro con sus memorias.
En 2005 lanza "Corazón libre", cuya presentación oficial tuvo lugar los días 23 y 24 de Mayo en el Teatro Gran Rex.
En 2007 emprende una gira por toda Latinoamérica y Estados Unidos; y en 2008 realiza lo propio recorriendo América y países de Europa, como España, Italia, Alemania e Israel.
En 2009 regresa a las bateas con una obra conceptual partida en dos volúmenes: "Cantora 1" y "Cantora 2" que recopila sus grandes éxitos y canciones populares interpretadas a dúo con artistas de renombre como Joan Manuel Serrat, Julieta Venegas, La Sole, Diego Torres, Shakira y Gustavo Santaolalla entre muchos otros.
El 2 de Octubre de 2009 ingresó al Sanatorio de La Trinidad del barrio de Palermo, Buenos Aires, por un decaimiento producido por la enfermedad de Chagas-Mazza que sufría desde hacía 30 años, afección que entorpece el correcto funcionamiento del corazón. Así, Mercedes Sosa falleció el 4 de Octubre de 2009 a los 74 años. Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional.
En 2010, en conmemoración de la artista se edita "Deja la vida volar-En gira".
En 2011, la compañía discográfica Universal Music edita "Censurada", una placa que contiene todas las obras que no pudieron ser grabadas en discos anteriores por haber sido censuradas por el gobierno militar y varios singles que no han sido incluidos en los LP.


La Negra y una bella poesía del chileno Julio Numhauser

FUENTE: 
http://gramscimania.blogspot.com/

EL SUFRAGIO FEMENINO EN ESPAÑA.....Paseando por la Historia


En octubre de 1931 las Cortes comenzaron a debatir si la Constitución de la República debía reconocer el derecho al voto de las mujeres. En aquel momento, en España no había un movimiento sufragista al estilo del inglés.

Clara Campoamor

En Cataluña, las asociaciones feministas estaban muy vinculadas desde principios de siglo al catalanismo conservador. En este proyecto político, las mujeres tenían el papel de guardar y transmitir las tradiciones, como madres en primer lugar, y como esposas después. La familia tenía que ser su marco natural de actuación, con el añadido de las obras piadosas y humanitarias. Francesca Bonnemaison o Dolors Montserrat representan esta corriente; la excepción es Carme Karr, sufragista desde el primer momento.

Al llegar la República, el sufragio femenino es un tema “olvidado” por los distintos partidos. El 29 de junio de 1931, cuando los hombres votan por unas Cortes Constituyentes, un manifiesto firmado por el colectivo “Les dones catalanes” y publicado en L’Opinió se queja de este olvido:

“Solamente la izquierda catalana ha recordado que prestaría protección esmerada a las madres y a los niños. No es eso, no es protección lo que nosotras pedimos: queremos que se reconozcan nuestros derechos, iguales a los del hombre. Ahora que se trata de estructurar un pueblo, que no parezca que sólo hay hombres sobre la tierra”.

Margarita Nelken
Asimismo, la presión social a favor del sufragio femenino es débil. En las Cortes Constituyentes de la República, la mayoría republicana y socialista plantea la cuestión por coherencia con sus ideales democráticos, pero con muchas dudas sobre el efecto político de la medida: entonces se daba por supuesto que muchas mujeres votarían lo que les mandase su sacerdote, es decir, a la derecha. Las tres parlamentarias de aquella primera legislatura republicana también discrepaban: Margarita Nelken y Victòria Kent, las dos de izquierdas, por un lado, y la centrista Clara Campoamor, por el otra. Según la historiadora Mary Nash, “De ellas tres, dos eran contrarias a la concesión del voto a las mujeres, Margarita Nelken y Victòria Kent: no era conveniente en aquel momento conceder el derecho de voto a las mujeres porque votarían a la derecha o en nombre de la Iglesia. En cambio, quien tomó la defensa fue Clara Campoamor, que dijo que el nuevo régimen no podía considerarse democrático si las mujeres, la mitad de la población, estaban excluidas”.

Victoria Kent
Finalmente, en diciembre de 1931, las Cortes aprobaron el sufragio femenino. En la votación final participaron sólo 21 diputados catalanes: 15 a favor, 6 en contra. A partir de ese momento, los diferentes partidos crearon sus secciones femeninas. En Cataluña lo hizo, por ejemplo, Esquerra Republicana, el partido mayoritario, y la Lliga, su rival de la derecha. Pero en las elecciones catalanas de 1932, las mujeres tampoco pudieron votar por problemas de censo. El primer golpe fue en las generales del año siguiente, que marcaron la reacción contra el denominado “bienio reformador”. La prensa de la época se dio prisa en atribuir el giro político al voto femenino.

Tras la victoria de Franco en la Guerra Civil, las mujeres tardaron cuarenta años en poder volver a votar en unas elecciones democráticas... Las mujeres, y los hombres.

FUENTE:
http://paseandohistoria.blogspot.com/

AL-ANDALUS, EL FARO QUE ALUMBRÓ LA EDAD MEDIA – Manuel Marques - (Páginas Árabes)






El período conocido como Edad Media, significó para el occidente europeo un retroceso brutal en todos los campos de la actividad humana y a todos los niveles de la sociedad, quedando la cultura reducida a su estadio más elemental. Durante un periodo de varios siglos, el legado de las civilizaciones precedentes fue arrasado por el fanatismo y la superstición, e incluso corrió serio peligro de perderse casi en su totalidad. Pero justo al mismo tiempo, en ese último extremo de Europa que es la Península Ibérica, las artes y las ciencias encontraron un marco idóneo donde volver a florecer, siendo, de alguna manera, el preámbulo al Renacimiento.
   
Durante la Alta Edad Media, Al-Andalus se convirtió en uno de los emporios científicos más importantes del mundo. Este hecho queda ejemplificado por la existencia de la inmensa biblioteca del califa Al-Hakam II, hijo menor del gran Abd-al-Rahmán III; esta biblioteca, que hubiera podido rivalizar con la de Alejandría en su época de esplendor, constaba de cerca de 400.000 volúmenes y un índice de clasificación compuesto por 44 cuadernos de 50 folios cada uno. Trabajaban al servicio de la biblioteca un equipo de copistas, traductores, ilustradores y encuadernadores, más numeroso que el de todos los monasterios de monjes copistas de Europa juntos.
   
La labor de los científicos hispanoárabes se llevó a cabo en dos sentidos: por un lado rescataron parte de antiguos conocimientos de egipcios, hebreos, babilonios, persas, griegos y romanos, a la vez que importaron desde el lejano Oriente los descubrimientos más avanzados de su época, los cuales provenían sobre todo de China y de la India; por otro lado, ellos mismos realizaron sus propios descubrimientos. Así fue como a través de los árabes llegaron a la Europa medieval -vía Al-Andalus- el álgebra, el ajedrez, la brújula, la pólvora, el jabón, el alcohol, el papel… y muchos otros conocimientos e inventos, a los que hemos de añadir todos aquellos que ya existían con anterioridad, pero que ellos mejoraron.
   
Fueron numerosas las ramas de la ciencia en las que los sabios de Al-Andalus dejaron su impronta: las matemáticas, la astronomía, la ingeniería, la navegación, la medicina, la alimentación, la botánica, la agricultura, la arquitectura… e incluso la cosmética. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que lo que se produjo en la España musulmana fue un auténtico renacimiento de las ciencias y las artes, en contraste con el casi total rechazo y abandono del que éstas eran objeto en el resto de Occidente. Ahora vamos a desglosar todo este compendio, enumerando a los científicos más importantes, sus descubrimientos y los hitos más destacables de sus obras.
   
Comencemos por las matemáticas puras, y dentro de éstas, por lo más básico: el sistema de numeración. Anteriormente se utilizaban los números romanos, pero representar cantidades grandes con ellos, y no digamos realizar operaciones de suma, resta, multiplicación o división, resultaba tremendamente engorroso. El sistema de numeración que utilizamos hoy en día es el mismo que utilizaban los árabes, aunque la grafía de los números ha cambiado un poco, pero es muchísimo más práctico que el romano. Aunque fue gracias a los árabes que lo conocemos, su origen es hindú. Sin embargo, no se limitaron a recoger el conocimiento ajeno, sino que además lo hicieron evolucionar; ellos utilizaron el cero como un dígito más, colocándolo en todas las posiciones posibles entre los demás números, para poder expresar cualquier cantidad de la manera más simple posible, lo cual significó una importantísima evolución en las matemáticas. Muhammad ibn Musa Al Jwärizmï, gran matemático de finales del siglo VIII, escribió una obra al respecto, titulada Kitab-al-Jabr, un tratado completo de álgebra que incluye ecuaciones e integrales entre otras operaciones; la mencionada palabra «álgebra» deriva de al-Jabr. Además de todo esto, Al Kwharizmi se sirvió de la regla de tres y formuló el método para extraer raíces cuadradas y cúbicas, por lo que  puede considerarse que su trabajo está a la altura de matemáticos posteriores tan importantes como Leibniz o Gauss. También conocemos gracias al cadí o gobernador de Jaén, Ibrahim Ibn Muda, el primer tratado de trigonometría esférica registrado en la historia de España, titulado Kitab Mayhulat kisi al-kura (Libro de las incógnitas del arco y de la esfera),  fue escrito hacia finales del siglo XI. Esta obra, de carácter práctico, consta de dos partes: la primera expone la teoría, mientras que la segunda pone a prueba los conocimientos del estudioso mediante problemas cuya solución se encuentra en los postulados teóricos de la primera parte.
   
La astronomía fue una de las ciencias en la que más despuntaron los sabios de Al-Andalus, porque en sus investigaciones avanzaron hasta un nivel comparable al que alcanzaron algunos de los astrónomos del Renacimiento. Uno de los más destacados fue Yahya-al-Gazal, embajador de profesión, al servicio del califa Abd-al-Rahmán II durante la segunda mitad del siglo IX, y astrónomo en su tiempo libre, que no debió ser mucho, pese a lo cual consiguió rescatar las tablas astronómicas del persa al-Juwarizmi, mucho más prácticas y exactas que las que habían usado hasta entonces. Este matemático y astrónomo había compilado la sabiduría astronómica de la India, pero escribió otras obras que fueron también conocidas en Al-Andalus. A él se debe el nacimiento de la ciencia del álgebra o «complementación».
   
Posteriormente surge en el panorama científico hispanoárabe uno de esos genios que hacen historia; se trata de Azarquiel, que vivió entre 1029 y 1100. Trabajó en primer lugar al servicio de Al-Mamún, emir de Toledo, desarrollando astrolabios de diseño plano, con los que se podían realizar cálculos más precisos, y gracias a eso pudo construir un planisferio celeste. Algún tiempo después construyó otro aparato, al que llamó «ecuatorio», en el que se mostraban los distintos planetas del sistema solar conocidos entonces, así como sus órbitas alrededor del Sol; en él quedaba reflejada la trayectoria elíptica de Mercurio, lo que ya indicaba que sus investigaciones iban en la dirección adecuada, como confirmarían las observaciones en los siglos venideros. Otro de sus inventos consistió en un reloj de clepsidra, o sea, que funcionaba con agua, y que indicaba tanto las horas del día como las de la noche, e incluso las fases de la Luna; todo ello con un margen de error muy pequeño. También dejó a la posteridad -además de numerosas tablas astronómicas, en las que describía las órbitas del Sol, los planetas y la Luna, tomando como referencia el meridiano de Toledo-, el compendio de las observaciones que realizó a lo largo de 25 años de los movimientos del Sol respecto de las estrellas, obra a la que llamó Suma de los movimientos del Sol. La práctica totalidad de sus trabajos se recopilaron diligentemente, quedando recogidos en Los libros del Saber de Astronomía, publicados por orden del rey Alfonso X el Sabio. Pero con anterioridad a este hecho, Maslama Al-Mayriti, oriundo de Magerit (Madrid), que vivió a finales del siglo X, había adaptado las tablas astronómicas de Al-Jwarizmi al meridiano de Córdoba y a la Hégira, o año cero de la era musulmana (627 de la era cristiana). También tradujo El Planisferio de Ptolomeo, y escribió un tratado sobre la construcción de esferas armilares, también llamadas astrolabios, que se utilizaban para mediciones astronómicas. Abd-al-Rahmán Al-Sufí realizó un catálogo estelar, inspirándose en el Almagesto de Ptolomeo, cuya precisión ha posibilitado su uso incluso hoy en día.
   
Finalmente, podemos citar a Alpetragius, sobrenombre latino de un astrónomo de Córdoba, de nombre desconocido, que rompe una lanza a favor de un modelo de sistema solar heliocéntrico, es decir, que el Sol ocupa el centro del sistema, cuestión que, por otra parte, no será planteada por los astrónomos europeos hasta el Renacimiento.
   
Y si fueron maestros trabajando en el campo de la teoría, no se quedaron atrás en las aplicaciones prácticas, como demuestran sus obras de ingeniería aplicadas a la arquitectura y a la agricultura. Siendo Córdoba capital del Califato Independiente en el siglo IX -cuando las que en un futuro habrían de ser grandes capitales de Europa no eran más que pobres aldeas-, ya contaba esta gran metrópoli, la mayor de todo Occidente, con alumbrado público a base de antorchas en gran parte de sus calles y plazas. También contaban en algunas casas con un ingenioso sistema de aire acondicionado, consistente en hacer circular aire a través de unos conductos forrados con fieltro, el cual se humedecía gracias a un constante goteo de agua perfumada, y de esa manera refrigeraba toda la casa. Por otra parte, el monumento más conocido de Al-Andalus, la Alhambra de Granada, guarda un secreto muy práctico, y es que está orientada según los vientos dominantes de Sierra Nevada a lo largo de cada estación; lo que se pretendía era resguardarla del viento en invierno, para que se mantuviese caldeada, pero exponerla en verano para que se mantuviese fresca. Pero fueron sus aplicaciones agrícolas las que más admiración nos causan hoy: importaron la noria desde el Oriente Medio, e implantaron en los campos del levante los ingeniosos sistemas de regadío que tanto éxito habían cosechado en Babilonia y que aún hoy en día siguen en uso, e incluso ha llegado hasta nosotros un Tratado de Agricultura, obra de Ben Wafid, que fue utilizada por Campomanes, ministro del ilustrado Carlos III, para explotar más eficazmente las fincas agrícolas. Sin embargo, y no contentos con eso, trajeron desde Oriente numerosos cultivos desconocidos hasta entonces, como el arroz, el azúcar, el limonero, las berenjenas, las alcachofas o las espinacas.
   
Pero es sin duda la medicina, por delante incluso de la astronomía, la rama de la ciencia en la que más trabajaron los hispanoárabes, y en la que más éxitos obtuvieron, porque como afirma un hadith, o sentencia coránica: «la medicina es la salvación del cuerpo», colocándola a la altura de una ciencia independiente, y siendo los médicos tan bien considerados y respetados como los sacerdotes, los jueces o los oficiales del ejército. La medicina era una ciencia al servicio de todos los ciudadanos y residentes, y no sólo de los acaudalados que se podían permitir un médico particular; los hospitales y los medicamentos eran gratuitos y siempre estaban atendidos por personal especializado, incluso para tratar las enfermedades mentales,  que en Europa se consideraron simplemente como posesiones demoníacas hasta bien entrado el siglo XIX, pudiéndose encontrar al menos uno en cada ciudad que pudiera considerarse como tal.
   
Como se ha mencionado, varias fueron las culturas que aportaron sus conocimientos a la medicina árabe. Así, estudiaron al griego Hipócrates, considerado el padre de la medicina, al romano Galeno y también a las obras dejadas a la posteridad por hebreos, egipcios, babilonios y persas. No dejaron de lado las soluciones de la medicina hindú y china, consideradas las más avanzadas de la época. Conocían los diferentes órganos del cuerpo humano, su función y su situación dentro de éste; también sabían de la circulación de la sangre, diferenciando entre la arterial y la venosa, así como el esquema básico del sistema nervioso. Sus conocimientos del sistema óseo les permitían tratar con éxito las fracturas más comunes. Tropezaron, sin embargo con un obstáculo importante: la ley coránica prohibía expresamente diseccionar cadáveres, pese a lo cual, sus conocimientos anatómicos eran muy avanzados para su tiempo. Sus técnicas eran muy variadas y proporcionaban un abanico de soluciones muy completo: practicaban la cirugía, incluida la ocular, trataban las fracturas, luxaciones, lesiones de músculos, tendones y articulaciones, a base de masajes y fármacos; tomaron de los chinos el uso del opio como analgésico, y asimismo se sirvieron del alcohol como antiséptico. A principios del siglo XI, Abúl Qasim al-Zahrami, médico de Córdoba, publica una enciclopedia que reune todo el saber de la medicina de Al-Andalus en todas sus ramas, incluyendo la más desarrollada, la oftalmología; no es una simple recopilación de datos, sino que también contiene una parte de ética profesional que ha de ser observada rigurosamente por quienes ejercen la medicina.  Pero ésta es sólo una de las numerosas obras escritas entonces sobre medicina, pues también pueden citarse el Kitab al-Taysir o Libro que facilita el tratamiento, de Avenzoar o el Kulliyat fi´l-tibb, o Libro general de medicina, entre otros.
   
Al contrario que en la Europa cristiana, en Al-Andalus, al igual que en el resto del mundo islámico de la época, había un conocimiento amplio y bastante profundo para aquel entonces sobre la geografía del mundo conocido. En este sentido destacan los trabajos de Abú Obeid al-Bakrí, autor del Libro de los reinos y los caminos, y Abú Abbás Ahmed ben Umar, quien escribió El Jardín de las maravillas del Mundo y Los caminos del Orbe. Hoy sabemos que los navegantes hispanoárabes ya disponían de embarcaciones con vela latina para poder navegar contra el viento, conocían las corrientes submarinas del estrecho de Gibr al-Tarik (Gibraltar o Monte de Tarik) y los vientos dominantes en el Mediterráneo, el Índico y parte del Atlántico, así como la configuración de las costas desde Finisterre hasta la Mauritania por el Sur, y hasta el estrecho de Malaca (Malasia) por el Este. También supieron sacar partido de la «aguja de marear», es decir, la brújula, inventada por los chinos pero conocida por los marinos hispanoárabes desde el año 854.
   
Este era el panorama de la ciencia en Al-Andalus; y podemos afirmar que la ciencia hispanoárabe, en la que trabajaron no solamente musulmanes, sino también cristianos y judíos, no pasó por ninguna época de renacimiento, puesto que jamás fue eliminada de la vida cultural de la sociedad, como sí sucedió en la Europa cristiana, en la que toda ciencia desapareció o hubo de ocultarse, para ser suplantada por la más profunda y desoladora ignorancia, propiciada por el fanatismo y la intolerancia.
   
Sirva este artículo para dar a conocer, en sus rasgos más importantes, los hitos y la importancia de aquel afortunado período, y también como un humilde homenaje a la  grandeza de su aportación a la ciencia, que no es patrimonio de un pueblo ni de una época determinada, sino de toda la Humanidad en el pasado, en el presente y en el futuro.